No tenía nada -así portable- para leer y escribir. El mercado está plagado de múltiples soluciones, con infinidad de funcionalidades y precios. Cada día me da más pereza meterme en internet a buscar cosas para comprar. Comparar precios, ajustarme a la mejor opción... Acabar infoxicado, borracho y cabreado. Quizá por eso a la gente le gustan los mackintosh: se ahorran todo ese proceso de búsqueda y decisión -sólo expectantes a la próxima novedad-.
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En mi trabajo he empezado a usar la IA. Está muy bien, le pides que te haga código y lo hace; le pides que te explique algo y lo hace; le pides que te modifique un Excel y lo hace. Ya no visito Stackoverflow, ya no afino mis búsquedas en Google. Le pido cosas de forma burda a la IA y ya está. Todo ese trabajo de búsqueda en las diferentes webs lo hace mucho más rápido que yo, y, como ya tengo cierta experiencia, me resulta fácil validar la solución.
Le estoy cogiendo el gustillo a trabajar con la IA. Establecer un diálogo para llegar a la mejor solución en un tiempo relativamente corto -sin aparentar, sin miedo a hacer preguntas absurdas y quedar como un idiota-.
Lo malo es que un trabajador sin IA va a quedarse por detrás. En mi empresa juegan a eso. Los internos pueden usar una IA con todo el contexto de la empresa, pero yo no -yo estoy subcontratado- así que, a la hora de acceder a documentación, información, procesos... Tengo que seguir a la vieja usanza: afinar búsquedas, clickar y leer documentos que no son relevantes.
Las IAs valen dinero, todo el mundo anda como loco intentando rentabilizarlas. La IA es como ese compi que se tiraba todo el día procrastinando y sabía un montón de todo, así que siempre le preguntabas. La IA es incluso mejor, porque es eso aplicado a todos los ámbitos del saber.
También la uso mucho para estudiar filosofía, hace resúmenes muy buenos, y no importa lo rebuscada que sea la pregunta, siempre te encuentras respuestas adecuadas. Y eso sí que no es fácil, porque la mayoría de textos filosóficos están en PDF en documentos de muchas páginas... Así que, para ir a tiro hecho y no enredarte en otras lecturas resulta muy eficiente. Habría que ver si esto de la eficiencia casa bien con la Filosofía. De cara a aprobar el examen, sí.
Lo malo es que un trabajador sin IA va a quedarse por detrás. En mi empresa juegan a eso. Los internos pueden usar una IA con todo el contexto de la empresa, pero yo no -yo estoy subcontratado- así que, a la hora de acceder a documentación, información, procesos... Tengo que seguir a la vieja usanza: afinar búsquedas, clickar y leer documentos que no son relevantes.
Las IAs valen dinero, todo el mundo anda como loco intentando rentabilizarlas. La IA es como ese compi que se tiraba todo el día procrastinando y sabía un montón de todo, así que siempre le preguntabas. La IA es incluso mejor, porque es eso aplicado a todos los ámbitos del saber.
También la uso mucho para estudiar filosofía, hace resúmenes muy buenos, y no importa lo rebuscada que sea la pregunta, siempre te encuentras respuestas adecuadas. Y eso sí que no es fácil, porque la mayoría de textos filosóficos están en PDF en documentos de muchas páginas... Así que, para ir a tiro hecho y no enredarte en otras lecturas resulta muy eficiente. Habría que ver si esto de la eficiencia casa bien con la Filosofía. De cara a aprobar el examen, sí.
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Los americanos se han cagado un poco, porque los chinos han sacado una IA, quizá menos sofisticada, pero más barata, más eficiente y de código abierto; así que ven peligrar sus ganancias.
Ya lo hizo la URSS en el pasado con la carrera espacial -lanzando el Sputnik, el primer satélite en orbitando alrededor de la tierra-, los automóviles, las nucleares, la vivienda... Sacaban un producto básico y funcional y se olvidaban de pijadas. Para ciertas tecnologías, puede resultar más útil a la humanidad ese ir a la cosas mismas -con la energía nuclear no salió tan bien la cosa-.
Ya nos pasa, que el mercado se empeña en complejizar los productos. Quizá, tu sólo querías un coche basiquísimo para ir al campo. Pero el margen de beneficio está siempre en los extras...
Ya lo hizo la URSS en el pasado con la carrera espacial -lanzando el Sputnik, el primer satélite en orbitando alrededor de la tierra-, los automóviles, las nucleares, la vivienda... Sacaban un producto básico y funcional y se olvidaban de pijadas. Para ciertas tecnologías, puede resultar más útil a la humanidad ese ir a la cosas mismas -con la energía nuclear no salió tan bien la cosa-.
Ya nos pasa, que el mercado se empeña en complejizar los productos. Quizá, tu sólo querías un coche basiquísimo para ir al campo. Pero el margen de beneficio está siempre en los extras...
