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lunes, 15 de diciembre de 2025

De Cristos, ropa nueva y pornografía

Los ricos y las personas influyentes son católicos ¿Cómo consiguen organizarse para imponer símbolos, ritos, construcciones? 
Porque hay que estar muy bien organizados, o mantener una ideología muy cohesionada, para levantar esa estructura de iglesias y simbología que se distribuye por las zonas más relevantes de ciudades y pueblos en todo occidente -y gran parte del sur global-.

Me llaman mucho la atención las interpretaciones positivas que desde el marxismo, se hacen de la biblia y de la figura de Jesús. Como por ejemplo las de Kolakowski o Bloch
Parece imposible hacer una interpretación así desde el fascismo, el capitalismo o el liberalismo (progresista o conservador). Desde esas derechas sólo concebimos defender y ahondar el privilegio, elitismo y opulencia de la Iglesia.
Es curioso -más bien obsceno- como desde la base de textos y parábolas que hablan de la liberación, el reparto, lo comunitario, el amor, la igualdad, fraternidad... se acabe levantando un constructo piramidal de poder.   

Santuario de Lourdes, Francia. Agosto 2025

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Nos sentamos en un banco de madera de una capital de provincia. Era otoño, pero hacía frío. Estábamos en una calle peatonal y comercial. Ya era de noche. La gente paseaba ociosa. Todos iban muy limpitos, con ropas brillantes y nuevas. Ropa informal y abrigada. No había punks, hippies, heavies... Ninguna tribu urbana, ni trabajadores, sólo gente bien. De todas las edades, mirando escaparates... 
¿De dónde salía toda esa ropa nueva? Creo que es lo que más llama la atención cuando ves fotos antiguas. No es tanto el cambio de moda o estilismo. Es la ropa usada, ropa que tenía vida más allá de una temporada.

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En las conversaciones de mi entorno: amigos, familia... La gente habla mucho de lotería, bienes inmuebles, inversión... Temas horribles, inmorales y aburridos. Estamos en esa edad en que somos como nuestros padres. Y repetimos los mismos patrones. Nada ha cambiado. 

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En la tele escuchaba que los adolescentes de hoy día son machistas. Que utilizan las nuevas tecnologías para controlar a sus parejas. Además, tienen la sesera frita de ver tanto porno y se dedican a repetir en sus relaciones las performances que ven en xvideos. Esto, quizá, sí ha cambiado, no sólo en el aspecto tecnológico: además es mucho más fácil acceder al porno desde edades más tempranas. Incluso, el porno en sí, tal como se representa en la peli Pleasure, tiene  unos tintes más violentos que el porno de las pelis de los ochenta y noventa.

Resulta paradójica toda esta pornificación. Mientras, en las capas más elevadas -en lo legal, lo político y lo moral- se hace tremendo hincapié en una visión feminista de la sociedad.
La figura de Cristo se aplasta bajo las construcciones de bellas catedrales.
El feminismo y la igualdad tratan de salir a flote sobre mentes empantanadas por la pornografía. 
Quizá podría pensarse que toda pulsión sexual violenta queda atrapada por la fantasía voyeur del porno. Pero, al final, el trabajo pornográfico lo tiene que hacer alguien. Y, si hay peña tratando de performar esas burradas en la vida real, es que algo no anda bien tampoco en el mundo virtual.


jueves, 19 de noviembre de 2020

El limón

Hay muchas formas de "obligar" al espectador a fijar la mirada en un punto concreto de la imagen. 

La de esta fotografía es ciertamente explícita, casi obscena.

De lo explícito y lo obsceno sabemos mucho en las redes sociales y la televisión. 

Vemos infinidad de trozos de cosas: posts, tuits, podcasts, memes, vídeos, gifts, noticias, anuncios... 

Engullimos contenidos como Deep Throat engullía falos en los 70's. 

Claro que, el porno también se ha vuelto más violento, se ha fragmentado, acelerado... Y viaja a la velocidad del limón hacia el agujero negro de nuestros cerebros destruidos. 

Zoom sobre uno de los limones del limonero - Noviembre 2019

sábado, 14 de enero de 2017

Abrir leña

Abrir leña
a golpe de maza,
es una sensación
de lo más gratificante...
Sólo comparable a
machacar cabezas,
oprimir al débil,
torturarlo...
Hasta que rompe,
en serie de crujidos secos,
sordos.

Requiere esfuerzo y
herramientas adecuadas.

No es curiosidad.
¿A quién importa lo que pueda haber dentro?
Pero la transmutación,
de madera a astillas...
Eso sí que es sensual:
penetrar, analizar,
golpear, rasgar,
sudar...

El acto violento
contra la "madera",
lo inamovible, 
conservador,
represor...
Una vez abierta,
arde mucho mejor.

lunes, 23 de julio de 2007

Pajillero

Según Freud, todos los problemas tienen una base sexual.

Una vida sexual normal es aquella acorde a la moral imperante en la época que vivimos. Quizá, gracias a Freud, vivimos una época de gran liberación sexual. Hay una enorme variedad de práctica sexuales que se asumen como normales -o, al menos, comprensibles por la mayoría de la sociedad-.

En internet se difunden a escala mundial ingentes cantidades de pornografía -en muchos casos, y cada vez más, con la mujer en situación más cercana al sufrimiento que al goce-. Esto crea un extraño efecto en nosotros, los grandes consumidores de pornografía: por un lado, nos gusta ver a las mujeres en posturas denigrantes, conscientes de que será difícil vernos implicados en semejantes escenas en la vida real; por otro, somos conscientes de lo poco ético del asunto, y de las fantasías tan perversas en las que nos recreamos.

En general, entra dentro de los cánones morales cualquier práctica sexual en la que todos los miembros disfruten un montón y haya consentimiento mutuo -o, más bien, que todos deseen realizar esa práctica-. Sin dinero de por medio.

Hemos conseguido una sociedad liberal, sexualmente hablando, y con igualdad entre hombres y mujeres... más o menos. Sin embargo, sigue existiendo el sexo al margen de la moral. Quizá el instinto sexual tiene esa tendencia a salirse del cauce en el que le queremos encajonar. Sólo que, al haber ampliado el margen de lo normal, hay que buscar la ilegalidad más allá, no basta con el adulterio, ahora la perversión roza la violencia.

El instinto sexual es un instinto de vida, busca expandirse. Y, en su afán de expansión, no tiene miramientos en dejar los campos arrasados a su paso.

viernes, 24 de noviembre de 2006

Mal



Un saco lleno de miedo era todo lo que poseía. Pintado con caritas sonrientes. Excepto cuando se abría, entonces todas comenzaban a chillar, como si no les quedase aire para respirar. Y todo alrededor se nublaba en una gran oscilación, el espacio se expandía y replegaba, el tiempo se estiraba más y más. Al cerrar el saco, las caras sonrientes, pero nada seguía igual, el Mundo se había transformado, se habían abierto dos caminos paralelos, uno con saco sonriente y otro con saco lleno de miedo.

Siempre le tocaba vivir con el miedo, esos indígenas caníbales le seguían a todas partes, a la oficina, a casa, al parque... Querían su sangre, se la robaban por las noches cuando, por descuido, daba una cabezada. Acudían envueltos en batas verdes, como enfermeros de quirófano. Sus herramientas eran jeringuillas, sondas, bisturís y extraños aparatos que no llegaba a reconocer porque, cuando despertaba, se esfumaban tan rápidamente que ni tan siquiera sabía si habían estado allí. Pero las incisiones, los agujeros, los restos de sangre, sí permanecían.

Cada momento más cadáver, aunque, desde que descubrió el saco no sabía si pasaba el tiempo. Siempre era el mismo día, el día sin sueño, el día del saco abierto. La extraña televisión repitiendo una y otra vez esa odiosa película porno. Culos taladrados, eyaculaciones en la boca y enormes aparatos de plástico embadurnados en vaselina. Le dejaba al borde de la arcada, la violencia y el deseo sexual. Conocía todas las escenas, y no podía apartar la mirada de la extraña caja en que se proyectaban las imágenes.