Ayer estuvimos viendo ¡Canta! 2 toda la familia... En los últimos años sólo veo cine infantil y principalmente de animación -lo que le gusta a las niñas-. La verdad que la peli está muy bien: es un grupo de trabajo en una sociedad capitalista -con un objetivo claro: sacar adelante un musical-. Se parece bastante a lo que me he ido encontrando en mi vida laboral. En un plazo de un "sprint", el equipo liderado por el Koala, tiene que montar un musical y cada uno de los miembros debe ir completando sus tareas...
En los últimos años los tiempos se han reducido mucho. Los proyectos se planifican a corto plazo -no más de un mes-, divididos en tareas cortas -uno o dos días-, en grupos de trabajo reducidos -en torno a 5 o 6 personas-. Es más eficiente así, más fácil de controlar y adaptarse a las circunstancias cambiantes que imponen la volatilidad de los mercados. Metodologías ágiles, las llaman.
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Hace dos semanas me caí estúpidamente y me partí el maléolo del peroné -un hueso en el tobillo-. Me inmovilizaron el pie derecho y sólo puedo andar con muletas. La cual circunstancia me resulta muy limitante porque no puedo transportar cosas de un sitio a otro y, en general, no puedo realizar ninguna de las tareas del campo que tanto me entretienen. Así que he tenido que bajar el ritmo: porque, aunque hay ciertas cosas que puedo seguir llevando acabo -ducharme, preparar la cena, lavar los platos...-, me suponen más tiempo y esfuerzo -hay otras muchas que, directamente, no puedo hacer-. Al estar liberado de esas tareas, he encontrado tiempo para otras que también me gustan y que había dejado apartadas: enredar con mi ordenador personal -lo tenía hecho unos zorros, con discos llenos, particiones sin usar, configuraciones y programas obsoletos...-, leer, buscar y bajar pelis... Supongo que, cuando estamos sanos y todo nos va bien, no valoramos tanto el tener todas las capacidades. Sabemos que llegará el día en que los sistemas empiecen a fallarnos y el mundo de la vida se nos vaya estrechando... hasta desaparecer. Me gustaría afirmar, como conclusión positivista, esa máxima que occidente parece repetir como un mantra: disfruta el "momento"! -El "momento de juventud y lozanía"-. Pero yo he disfrutado también de mi lesión: tengo un montón de aficiones que me permiten disfrutar en una variedad grande de circunstancias. Y es que mi concepto de disfrutar, es un concepto amplio: no es sólo drogas, sexo, viajes, amigxs, alcohol o dinero. Supongo que va con mi carácter de plegarme a las circunstancias en lugar de emplear ingentes esfuerzos en transformarlas -y es que, mis circunstancias no están tan mal-.
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El positivismo mágico nos dice que debemos trabajar duro para conseguir cambiar nuestras sociedades y lograr un mundo mejor. Pero, claro, las cosas cambian muy despacio -comparadas con los tiempos de vida de las personas-. Y nuestras sociedades permanecen en estática aceleración: queremos resultados en plazos de 3 semanas.
El capitalismo mediático se empeña en mostrarnos casos de éxito: cantantes ultra jóvenes y mega famosas, los grandes genios de Silicon Valley -millonarios antes de salir de la universidad-, deportistas de altas capacidades conduciendo lambos a los veinte... Pero claro, tienen éxito porque van a favor de la corriente, no hay cambio de rumbo, ni mundo mejor, sólo llegar más lejos en la misma dirección.
En la mayoría de las ocasiones, el positivismo mágico, no es tan ambicioso y nos dice que, si nos esforzamos y creemos en nosotros mismos, nuestras circunstancias mejorarán. Como parte de esa justificación de la desigualdad social. Justificación que vendría a decir: nuestra posición es fruto de nuestro esfuerzo y no de nuestro lugar de nacimiento.
Al final, uno tiene la impresión de que todo el sistema capitalista se sustenta sobre el positivismo mágico que avala la desigualdad y la fantasía de un mundo cada vez mejor -que nadie se esfuerza en realizar, porque todo el éxito se encuentra en seguir caminando siempre hacia adelante, cada vez más lejos...-.
Se encuentran dos ciudadanos rusos. Uno le dice al otro:
-¿Sabes que todo lo que nos contaba el PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética) era mentira?.
Y el amigo, melancólico, le contesta:
-Lo peor no es eso. Lo peor es que lo que nos decía del capitalismo es verdad”.
Cita extraída de La Linterna de Diógenes






